“Estoy aquí por que soy capaz de amar precisamente, puedo amar y amo absolutamente la vida, vivir en condiciones de tranquilidad espero recuperar absolutamente ese derecho, el derecho de poder tener mi familia, hijos y vivir tranquila”

(Entrevista a Tamara y Raúl año 1984)




 
¿Cuánto cuesta dejar de lado una vida privilegiada? ¿Cuánto cuesta abandonar nuestra zona de confort y luchar por nuestros ideales?, si bien es cierto nuestra comandante Tamara nació en el sector de los privilegios, ella no fue ciega a las desigualdades de nuestra sociedad.
En febrero de 1956 nació Cecilia Magni, pese a tener una vida acomodada y la posibilidad de estudiar en instituciones exclusivas, no fue hasta cuando cursaba sociología en la U de Chile que se dio cuenta de la situación política-social de nuestro país y  que esta requería más de ella.
Ser detractora de la dictadura no era una tarea fácil, pero más difícil aún se torna luchar contra ella, no tan solo por una convicción personal, sino porque se necesita de mujeres valientes, con empatía,  y fuerza para luchar por la igualdad; que arriesguen todo en pos de una sociedad libre, justa, alejada de la tiranía, en donde todos se sientan constructores de un camino común.
La Comandante Tamara hoy está más presente que nunca. Su convicción, tenacidad y gran pasión, han construido un camino de justicia e igualdad social con la que ya no soñamos, sino exigimos.
Lamentablemente fue cruelmente torturada y posteriormente asesinada por carabineros, estos fueron absueltos el 2014 y está impunidad perpetua la violación de los derechos humanos de forma sistemática en la actual “democracia”.
Durante esta semana, se conmemora el Día Internacional de la Mujer y este 8M está teñido de distintos colores, de distintos matices. Durante la historia es significativo mencionar con la valentía y garra que muchas mujeres se revelan ante la sociedad y el patriarcado autoimpuesto desde el momento en que nacen, nuestra comandante Tamara no está fuera de ellas, despertado y dando el ejemplo a las nuevas generaciones, ya no somos los mismos.
Nuevamente estamos insertos en una dictadura amparada en una Constitución que no nos representa; un sistema político integrado- en su mayoría- por individuos que buscan privilegios partidistas y personales.
Contra toda clase de violencia hacias las mujeres del territorio, los Rodriguistas vengaremos cada acto de injusticia y atentados cometido por el estado, contra ellas y el pueblo.

Hasta vencer o morir.