Rodriguismo
1.MEMORIA:, RECONOCIMIENTO MEMORIA HISTORICA
El 14 de diciembre de 1983, el FPMR irrumpe en el escenario político chileno que ya llevaba 10 años bajo la genocida dictadura de Pinochet. Nuestra organización emprendía en ese momento, una histórica y necesaria tarea, con claro sentido político ante la derrota y destrucción del gobierno popular, había que cubrir un vacío histórico en el quehacer de la lucha popular contra la dictadura. 
Como organización, los Rodriguistas jamás negaremos nuestro origen político, fundamentado en la determinación del Partido Comunista de emprender la lucha junto al pueblo, en un plano, que jamás se había dado en la historia de lucha del movimiento popular. El elemento militar, fue comprendido como una necesidad estratégica y fundamental para la derrota de la dictadura. Desde la aparición de esta determinación no fueron pequeños los escollos y resistencias que vivimos los Rodriguistas ante el objetivo de quitar el monopolio de las armas a la clase dominante y al régimen dictatorial. En el seno de nuestro origen político, ideológico y orgánico que sustentaba nuestra propia existencia como aparato que subordinaba su accionar al interior de la movilización popular.
Fuimos todos disciplinados militantes del PC chileno, convencidos de la tarea emprendida en el plano militar, por lo mismo, el FPMR fue asumido con la lógica de unir la acción del movimiento popular, con la historia independentista de nuestra patria. Nos inspiramos en el ejemplo heróico del guerrillero del pueblo, de Manuel Rodríguez, el que no conoció el miedo, y con coraje y valentía supo organizar y encabezar la lucha del pueblo en la gesta emancipadora de la Independencia. 
Manuel Rodríguez jamás permitió en él la vacilación y el desánimo; cuando después de una derrota cundía en el pueblo la desesperanza, y la cobardía hacía presa de algunos "líderes" que se aprestaban para huir a Mendoza, supo revertir la situación y al grito de "Aún tenemos Patria, ciudadanos" reorganizó las fuerzas patrióticas para enfrentar al dominio colonial; jugando un papel clave en la derrota de los enemigos de la patria y la obtención de la Independencia. Por cierto, poner en el centro la imagen y el rescate, en el sentido histórico, del guerrillero heroico Manuel Rodríguez, el contexto y el momento de nuestra realidad, tenía un sentido muy profundo este emblema, en la lucha contra una dictadura que respondió a la voluntad de una oligarquía burguesa, conservadora y reaccionaria, que desde su condición de clase dominante junto a la clase política, que ideológicamente se entregó a su servicio, cual lacayos, del imperialismo Norteamericano y sirviéndose de las fuerzas armadas clasistas, que han respondido siempre a esta casta reprimiendo a mansalva al pueblo, para derrocar al gobierno de la unidad popular encabezado por el compañero Salvador Allende Gossens.
El 11 de septiembre de 1973, Chile recibe una estocada artera y desleal a su democracia republicana. Todos sabemos, los principales factores e intereses que dieron origen a tan deleznable acción y asalto apátrida, a un proceso político nuevo que se gestaba en el seno de la voluntad popular. Un proceso que aseguraba un rumbo verdaderamente democrático popular justo y más equitativo en el desarrollo económico, político, cultural y social que venía construyendo el pueblo chileno, con voluntad, entusiasmo y alegría, protagonizando las páginas más luminosas de que tenga memoria nuestro pueblo. 
La memoria nos dice, que nuestro pueblo en los años 50 cargó en sus espaldas la triste y deleznable humillación de tener el 48% de analfabetismo, y un 30% de semi analfabetismo; con una alta taza deserción escolar en la juventud de nuestra patria. Esa misma memoria nos dice también, que el 50 % más pobre de esa fuerza laboral, no tenía ninguna capacidad de compra, ni posibilidad de un techo digno, y es desde esa indignación, que nuestro pueblo se da a la tarea de apropiarse de terrenos en toda la periferia de las grandes ciudades. Construyen sus sueños en improvisados campamentos en una legítima lucha por el digno derecho a una vivienda. Estas luchas populares se dan sin tregua por la oportunidad para soñar, tener de una mejor calidad de vida, por la oportunidad de ser felices.
Solo la relación del hombre con la máquina y de este con sus fuentes de trabajo, que emergieron del desarrollo de la industria manufacturera del país, permitió construir la organización de los gremios, la fuerza obrera, la solidaridad entre los trabajadores; en definitiva, el desarrollo de la clase obrera de nuestro país. Junto con ésta, la sociedad chilena se enfrenta a una nueva era en la construcción de la estructura social del país. Arquitecto de este desarrollo político, económico, cultural y social, es nuestro querido compañero presidente Salvador Allende G. a quien esta oligarquía odiosa, esta clase dominante vengativa y estas fuerzas políticas serviles al imperio, no le perdonó el triunfo de la unidad popular.
Al fin del gobierno popular, le siguió el exterminio la persecución y la muerte; el objetivo era más que castigar al pueblo “por la osadía”; se trataba de destruir toda posibilidad de reeditar el proceso, se trataba de cortar de raíz, toda capacidad de reorganización. La dictadura asesinó y desapareció sistemáticamente a todo dirigente sindical y campesino que pudo encontrar, a los líderes estudiantiles, a los dirigentes de las juventudes políticas; a todos los directores de diarios, revistas, a los gestores culturales; destruyó el corazón del proceso popular, tanto como le fue posible.
Y así mismo, como pueblo, salimos del espanto y comenzamos a reorganizarnos, a recoger los pedazos de nuestro proceso, y a trabajar por la resistencia. La resistencia contra las fuerzas de la dictadura, comenzó con 10 grupos operativos, como nuestra máxima expresión combativa del FPMR en amanecer en la historia patria.
Combatimos en las calles, en los campos, fuimos allí donde nuestro pueblo se rebelaba, movilizándose en el enfrentamiento directo contra la dictadura y sus aparatos represivos, luchamos con ellos codo con codo, rendimos la vida cuando el enemigo fue más fuerte; accionamos sin vacilación alguna en apoyo a los paros nacionales, estuvimos en todas las barricadas populares con nuestras milicias Rodriguistas; Toda la acción, es coordinada y preparada en función de las movilizaciones populares, del deseo y la voluntad de nuestro pueblo por romper con la dictadura ser libre y decidir su propio destino.
Mientras la lucha crecía en fuerza y determinación, y las opciones de la dictadura se reducían, a la represión y el enfrentamiento; se fraguaba en las sombras, un pacto producto de la negociación ideada y ordenada por el imperio, entre la derecha política y económica, el empresariado, y los sectores políticos identificados ideológicamente con el imperio, y aquellas fuerzas políticas que en el andar de los tiempos de la represión fueron moderando sus posiciones hacia una la social democracia europea y con sectores de las FF.AA.
El resultado de esto fue un plebiscito y una “transición democrática”; que permite el cumplimiento de todo lo pactado con los golpistas. Después de eso, el pueblo se queda esperando, esperanzado y con expectativas las respuestas a sus anhelos de reencontrarse con la democracia hace ya muchas años perdida. Se trataba de un cambio verdadero que devolviera un nuevo sistema económico más justo y equitativo, que recuperara los recursos naturales estratégicos, para el desarrollo manufacturero y productivo nacional, el pueblo de Chile luchaba por un gobierno de unidad nacional representativo de la voluntad popular.
2.POR QUÉ LUCHAMOS HOY: LA CONVICCIÓN POLÍTICA, LA RESPONSABILIDAD HISTÓRICA
¿Pero qué nos pasó…? Con el recambio de la clase política los consiguientes gobiernos civiles, asumieron la gestión de la administración del estado, adoptando sin pudor alguno la constitución de 1980; enfrentan hoy una profunda crisis; en su credibilidad, su capacidad de conducción, y sus posibilidades de representatividad, aun así, buscan sostenerse en el poder. La demagogia, el engaño, el fraude la mentira, ya no son herramientas suficientes para sostener el circo mediático que los soporta. Hoy más del 50% del padrón electoral activo, no está participando de estos procesos. 
Nosotros como Rodriguistas seguimos la misma senda que hace 34 años nos fijáramos, y hoy con dolorosa claridad vemos como se evidencia con absoluta claridad la certeza de nuestras palabras que expusimos al pueblo en nuestro primer manifiesto de noviembre de 1984:  
“…Vivimos una profunda crisis económica producto de la política entreguista y pro-imperialista llevada a cabo por el régimen, que destruyó toda la estructura económica del país en beneficio de los consorcios y compañías internacionales, encalillando al país en una deuda externa que compromete en forma dramática nuestro futuro…”
“…Vivimos una crisis moral que se expresa en una corrupción generalizada en las más altas esferas del régimen y los sectores más acomodados, conmoviendo al país y al mundo con sus escándalos. Son también signos de esta crisis moral los hechos de sangre en que aparecen involucrados con absoluta impunidad, los servicios policiales y de seguridad del régimen, que han cobrado cientos de víctimas en el pueblo…”
Lo dijimos hace 33 años en ese manifiesto: 
“…Desconfiamos de los demócratas de última hora, no nos basta una simple declaración de fe democrática después de haber conocido la trayectoria de muchos "demócratas" que no vacilaron en estos años en apoyar todas las acciones de la dictadura, incluso las más bárbaras. Nos declaramos dispuestos a firmar un pacto constitucional que incluya como parte central el compromiso de los firmantes de luchar por:
1.- Poner fin al actual régimen, terminando con el gobierno de Pinochet y su Junta. 
2.- Derogación inmediata de la constitución de Pinochet. 
3.- Constitución de un Gobierno Patriótico de Unidad Nacional, con carácter provisional, que tenga como tarea solucionar los problemas más graves de nuestro pueblo, desmontar todo el aparataje de la tiranía y convocar por último a una Asamblea Constituyente que nos provea de una nueva Constitución…” 
A esto nos dispusimos junto al pueblo, esto nunca ocurrió, lo que se le ofreció a cambio, no solo no cumplió ninguna de las expectativas populares sino que además traicionó el sacrificio de miles de Chilenos que en cuerpo y alma se entregaron al sueño libertario de una patria libre.
3. PROPUESTA; QUE HACER HOY EN MEDIO DE LO QUE ESTA PASANDO
A esto nos disponemos hoy; es el mismo camino de lucha y organización, en que el pueblo ha conseguido sus mejores victorias, reconocemos en este camino, los sólidos principios; éticos, y morales que son la firme fundación de nuestra política en el Chile del presente siglo; es este camino señalado en ese noviembre del 84 el que sigue indicándonos la senda:
“…El país debe abandonar la esfera de influencia del imperialismo, firme partidario de la paz y de integración entre los pueblos americanos, manteniendo relaciones amistosas con todos los países bajo el principio de no intervención y el respeto mutuo. El pueblo aspira a una verdadera participación política, no sólo concurriendo a votar cuando se le convoque sino participando con pleno derecho y en los más diversos niveles en la aprobación y elaboración de las políticas del Estado, aspiramos a una democracia plenamente participativa…”
Esta auténtica democracia, será y no de otro modo, el fruto de la lucha decidida y sin condiciones de todas las fuerzas populares organizadas y conscientes, tanto de su destino como de sus derechos largamente expropiados. No es esta una consigna vacía, se trata de volver a levantar el gran tejido social que nos proporcionará la fuerza necesaria para poder construir en las calles de nuestro Chile  los términos de una nueva república; verdaderamente democrática participativa e incluyente, venida de una constitución que sea el fiel reflejo de la diversidad que es hoy nuestro pueblo. El trabajo, la organización y una ética revolucionaria firme es, creemos, el único camino que nos conducirá al futuro luminoso con el que soñaran el compañero Presidente y tantos compañeros revolucionarios como Miguel Enríquez, Bautista van Schouwen, Sergio Pérez, Lumi Videla, José Wiebel, Marta Ugarte; Manuel Valencia, Roberto Nordenflycht, Cecilia Magni, José Valenzuela Levi, Patricio Acosta, Juan Waldemar Henríquez, Raúl Pellegrin nuestro comandante José Miguel… la lista de nuestros mártires es larga y dolorosa; nuestro compromiso con todos ellos es ineludible e inquebrantable:
“…Nuestra lucha es la de los cesantes, la de los sin casa, la de los estudiantes, la de los profesionales, la de los mineros de El Teniente, la de las mujeres, la de los 
campesinos mapuches. También es nuestra la lucha de la Iglesia en defensa de los Derechos Humanos y porque ningún chileno "se acueste con hambre".
Nuestra lucha es libertaria y patriótica. Buscamos liberar a nuestro pueblo de la tiranía y recuperar la democracia y la libertad anhelada, pero también nuestra lucha es por liberar a nuestro país del dominio del imperialismo, por lo cual nuestra lucha es solidaria y coincidente con todos los que en nuestro continente y en el mundo hoy luchan por liberarse de las garras del imperialismo o construyen sus patrias liberadas, enfrentando la cruel agresión imperialista…”
Las palabras lanzadas como flechas hace ya tantos años, caen hoy certeras en el pecho de esta coyuntura, en la que enfrentamos hoy las mismas maniobras de siempre con un pueblo cada vez más acorralado, cada vez más harto, cada vez más desilusionado de tanta promesa incumplida, de tanto desengaño, de tanta estafa con su historia. 
La persecución no ha cedido en todos estos años, siempre han querido destruirnos satanizarnos; cortar los lazos que tenemos con nuestro pueblo. Es una vergüenza más, de un gobierno que ha estado al servicio de lo más recalcitrante y desvergonzado de la clase política, que sólo buscan el poder para seguir llenándose los bolsillos con las arcas del Estado, que le pertenecen al Pueblo; que constantemente sacan declaraciones en contra de los DDHH en otros países con el único objetivo de dar espaldarazos al imperio para que siga entrometiéndose en la soberanía de pueblos hermanos. En Chile busca distintas artimañas para justificar la liberación de torturadores que se encuentran presos por crímenes de lesa humanidad, que incluso mantienen sus millonarias pensiones, y jamás han hecho nada para extraditar a peligrosos y peligrosas delincuentes como, el Tte. Pedro Barrientos que asesinó y torturó a Víctor Jara, o la secretaria del Mamo Contreras, Adriana Rivas en Australia y otros tantos más.
Tal cual como lo hizo la UDI en el 2011, estos se lanzaron en la persecución despiadada en contra de quienes fueron dirigentes de nuestra organización, con montajes absurdos, utilizando como falsos testigos incluso a delincuentes y ex torturadores, para 
condenarlos sin ninguna prueba. Estas acciones son contra el Frente, contra lo que representamos, contra la memoria que sostenemos, contra la tarea que levantamos. 
Los partidos que participaron en la dictadura cívico militar están tan corrompidos que se sienten con el derecho de hacer y deshacer en Chile. Que se puede esperar si la gran mayoría de sus dirigentes están siendo procesados por fraude al fisco, cohecho y corrupción. Intentan levantar una falsa integridad, maquillada de valores, para perseguir a quienes nos opusimos a la barbarie, aportando en el pasado con nuestros más y mejores héroes que permitieron detener la cruel dictadura cívico militar y aportar a la libertad de chile.
La UDI es un partido comprometido con crímenes de lesa humanidad cometidos durante la Tiranía de Pinochet, han defendido su obra, su constitución y sus leyes, de las que se han beneficiado, como fuerza política han sido aliados de las FF.AA. eternamente deliberantes.
Se han enriquecido, creado fortunas desmesuradas, al cobijo del sistema que 
impusieron a sangre y fuego. No contentos con ello, violaron sistemáticamente sus propias normas y reglas, con las que regulaban el sistema financiero. Hoy son vulgares delincuentes de cuello y corbata, que salvaguardados por su complicidad con el sistema; siguen descaradamente en una condición de impunidad. No tienen moral para perseguirnos, ni para perseguir a luchadores sociales, o a los miembros de una organización que en su historia tiene páginas llenas de valor, sacrificio, páginas que dan cuenta de las valiosas vidas de sus militantes patriotas rendidas por la libertad de Chile.
Los Rodriguistas tenemos una persistencia que jamás dejaremos sostener, una 
persistencia que está comprometida con la lucha del movimiento popular y la memoria de nuestros héroes. Un punto de referencia que indica lo que tenemos que hacer.
Debemos reafirmar la convicción y el compromiso; son estos, los pilares fundamentales que sostienen todo lo que hacemos, y son nuestra razón para existir. Es por ello, que gritamos hoy con más fuerza que nunca…
¡¡¡AÚN TENEMOS PATRIA CIUDADANOS!!!
¡¡¡HASTA VENCER O MORIR!!!
DIRECCION NACIONAL
FPMR

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